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El Diagnóstico del emprendimiento industrial en España recoge las conclusiones del estudio realizado con el objetivo de caracterizar la actividad emprendedora industrial, determinar los factores estructurales y mecanismos favorecedores a la implantación, identificar las barreras y facilitadores, y proponer mecanismos para fomentar la actividad emprendedora
Actualmente, las startups industriales se diferencian, sobre todo, en base al tipo de agente que impulsa la iniciativa en cuestión, y podemos distinguir los siguientes modelos:
Según la muestra de startups encuestada en el estudio, el 73% de las startups industriales participantes en el estudio, han sido creadas por emprendedores independientes. En lo que al resto respecta, cabe destacar como del 21% de las spin offs creadas, el 12% de ellas han sido impulsadas por pymes, frente al 2% impulsadas desde grandes corporaciones, lo que denota que en España las grandes corporaciones tienen todavía un largo camino por recorrer en lo que a fomento de la innovación, diversificación y emprendimiento industrial respecta. Igualmente, destaca cómo un 7% se corresponde con spin-offs cuyo origen son agentes científico-tecnológicos (universidades o centros tecnológicos).
El ecosistema nacional se caracteriza por estar compuesto por distintos sub ecosistemas, organizados de forma geográfica y sectorial en torno a los principales núcleos industriales del país, con distintos grados de maduración. Estos subecosistemas se pueden agrupar de la siguiente manera:
En primer lugar, están los ecosistemas más maduros, el de la Comunidad de Madrid, el del País Vasco, y el de Cataluña, concretamente el generado en torno a Barcelona. Los ecosistemas maduros son entornos altamente desarrollados y sofisticados que fomentan la creación y el crecimiento de empresas emergentes, gracias a su amplia gama de recursos, instituciones y actores que trabajan en conjunto para apoyar a los emprendedores y promover la innovación.
Por otro lado, destacan los ecosistemas intermedios de la Comunidad Valenciana, principalmente en torno a la ciudad de Valencia, y el ecosistema andaluz de Málaga. Estos ecosistemas son entornos que se encuentran en desarrollo y presentan un nivel de madurez moderado y, aunque aún no alcanzan el nivel de desarrollo y sofisticación de los ecosistemas de emprendimiento maduros, tienen el potencial de consolidarse a medida que se fortalecen los lazos entre los actores clave.
En cuanto a la tercera tipología de ecosistemas, los ecosistemas incipientes, aquellos entornos en etapas tempranas de desarrollo que están comenzando a fomentar y apoyar el emprendimiento, destacan Sevilla, Murcia y Aragón (sobre todo en torno a Zaragoza).
Otros ecosistemas, como Galicia, Asturias y Navarra, se caracterizan por tener mecanismos, instrumentos y agentes, pero la falta de una clara cultura emprendedora hace que no exista una masa crítica suficiente para articular los ecosistemas.
Cada uno de los ecosistemas descritos se singulariza por ser un reflejo de la realidad industrial de cada territorio, por lo que es posible afirmar que la especialización industrial de cada territorio define el tipo de ecosistema que se genera alrededor. No obstante, también existen una serie de elementos en común en todos ellos, imbricados a la realidad del sector industrial nacional:
Las principales barreras destacadas por los emprendedores/as han sido el acceso a financiación, tanto pública como privada, el acceso a talento, el acceso a mercado, concretamente en lo que respecta a comercialización, y las barreras legales, entre otros. Si bien es cierto que España cuenta con un gran volumen de ayudas y programas públicos en pro al emprendimiento industrial, los resultados del análisis muestran cómo el acceso a financiación pública es considerado como la principal barrera a la que se enfrentan las startups industriales. De hecho, la falta de adaptación de esta financiación pública a entidades categorizadas legalmente como startups o las exigencias en lo que a justificantes económicos respecta, son uno de los principales motivos por los que estas empresas ven el acceso a financiación pública como la principal barrera.
Además, es preciso destacar como la gran mayoría de las empresas emergentes industriales en España, hacen referencia a la excesiva lentitud de los procesos administrativos, ralentizando, por ende, el propio desarrollo del proyecto.
En cuanto a los instrumentos existentes, la valoración de los diversos instrumentos de apoyo que impulsan el ecosistema de emprendimiento industrial de España refleja una nota media baja (inferior al 3 sobre 5 en la mayoría de los casos). Concretamente, destaca cómo las startups identifican los siguientes instrumentos como elementos de bajo o muy bajo apoyo en el proceso de emprendimiento: acceso a financiación pública, sobre todo en lo que a requisitos respecta, acercamiento al tejido industrial y asesoramiento a nivel de desarrollo de estrategia de negocio y acercamiento a mercado. Estos instrumentos están, además, directamente relacionados con las principales necesidades mostradas previamente por las startups, como son la captación de inversión, el acceso a nuevos mercados/ internacionalización, el acceso a clientes o la captación y retención de talento. Por tanto, es posible afirmar cómo los instrumentos analizados requieren de una clara necesidad de mejora con el objetivo de ser un apoyo real a las necesidades mostradas por las startups. No obstante, cabe destacar como aspecto positivo, que la nota media más elevada, dentro de los resultados del informe, ha sido para el impulso de la actividad internacional y la participación en redes de startups.